El caso Khadija

Hace tres meses, en Marruecos, desapareció una chica de 17 años llamada Khadija Okkarou, quien apareció después de dos tortuosos meses –tanto para ella como para su familia– enfrente de su casa. Su padre, rogó a los secuestradores que la devolvieran con vida, pues él no levantaría cargos. No obstante, Khadija fue la primera en denunciar todas las atrocidades a las que fue sometida durante su secuestro.

Raptada, violada, torturada y tatuada, fueron los terribles actos que vivió en carne propio esta joven. Quince hombres abusaron de ella incansablemente, dejándole pocas posibilidades de “olvidar” algún día lo ocurrido, debido a que grabaron en su piel con pintura de mural –de muy mala calidad–, los nombres de cada uno de ellos, diversas figurillas, incluyendo esvásticas. Todo su cuerpo quedó repleto de tan abominable acto: piernas, brazos, manos y nuca.

“Me pilló por sorpresa cuando esos criminales trajeron a mi hija y la vi en esas condiciones. Me desmayé… me desplomé al verla así, con los tatuajes, las quemaduras, con su honor perdido. ¿Por qué le hicieron esto a mi niña? ¿Acaso son bestias? ¿Volverá mi hija a ser como era?” – Madre de Khadija.

Todo comenzó cuando la muchacha y su familia fueron a celebrar el Ramadán (festividad de Marruecos) a la aldea contigua de Ulad Ayad, lugar donde reside su tía. Fue ahí cuando hombres de entre 18 y 28 años de edad le pusieron un cuchillo en el cuello, obligándola a subirse a un automóvil, para después recluirla en una casa de las afueras.

“Me violó el líder del grupo, y cuando terminó, me violaron los demás. Incluso invitaron a otros chicos a que me violaran mientras ellos les cobraban dinero. Durante el cautiverio me drogaban constantemente hasta que un día desperté y vi que mi cuerpo estaba lleno de tatuajes y tenía los brazos llenos de quemaduras de cigarros. He perdido mi dignidad, he intentado olvidar lo que pasó, pero es imposible. Han destruido toda mi vida, todo lo que aspiraba a ser. Tengo miedo de salir a la calle pero quiero continuar los estudios y ser periodista.” – Khadija Okkarou.

Fundaciones y clínicas de muchos países han ofrecido su ayuda a Khadija y a su familia, especialmente una clínica de Madrid, la cual tiene la más alta tecnología en láser, ofreció su ayuda para remover cada tatuaje de la chica, completamente gratis.

Lamentablemente, en un país cuya sociedad es puramente machista, los padres de los muchachos monstruosos y culpables, han hecho lo que esté a su alcance para crear dudas en las acusaciones de la joven de 17 años. Inventando historias como:

 “Se pasea por las calles, pide siempre a los chicos que le den alcohol, cigarrillos, drogas… y luego va y acusa a gente inocente.”

“Fuma, bebe, nada en el río, ha salido con traficantes de drogas e incluso se enciende cigarrillos con sus propias manos.”

Otros han metido cizaña e intriga sobre cómo fue que nadie denunció su desaparición, acusándola de prostitución.

Khadija, al denunciar y al identificar a los quince abominables secuestradores, hizo que detuvieran a algunos de ellos y los encarcelaran por “trata de seres humanos, organización criminal, violación y tortura”.

Esperemos que las autoridades no den un paso atrás y hagan justicia verdadera a Khadija, encarcelando, por supuesto, a los secuestradores que faltan.

@reinasdelaselva

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