La libertad de ser uno mismo

El término «feminista» es «igualdad de género», y es todo lo contrario al «machismo», término que estereotipa cada género sexual. Las mujeres son débiles, delicadas, sensibles y les gusta el color rosa; mientras que los hombres son fuertes, valientes, muy machitos y no quieren tener nada que ver con colores de “niña”.

En las mujeres, es muy común verlas llorar y expresar sus sentimientos, pero si un hombre lo hace, se le llama “maricón”. Los hombres tienen prohibido ser sensibles, ser más humanos. Si los hombres hacen tareas del hogar, ayudan a su novia o esposa al quehacer de la casa, entonces serán “mandilones”. Si a un niño le gusta el color rosa o jugar a las muñecas, entonces crecerá como “marica”. Si a una niña le gusta jugar a ser valiente, actuar como se supone que un niño debería hacerlo (y no una niña), entonces será “marimacha”. Pero si se busca ofender a un niño en su forma de hacer las cosas, entonces le dirán “niña”, y eso será la máxima ofensa que le puedas gritar en la cara.

Todo esto, es machismo. Estereotipos que nos acompañan desde que somos pequeños, bombardeándonos de ideas absurdas de cómo deberíamos actuar. Nos quita la libertad de ser humanos, de ser cómo deberíamos ser de acuerdo con nosotros mismos. Porque nadie quiere que se le critique, se le ofenda o se le pongan apodos. Y sí, el machismo no sólo es violencia hacia la mujer, también lo es hacia el hombre. Es una restricción de la sociedad, para que te comportes dentro de las normas establecidas por ella.

Ahora hasta el amor es pecado. Para el machismo, las familias únicamente deben estar compuestas de una pareja hombre y mujer, junto con sus hijos, porque “es lo natural”. El amor es libertad, el amor no debe tener restricciones, prejuicios o reglas. El amor sólo es libertad de sentir, de ser uno mismo con la persona que amas, de querer a quien se te dé la regalada gana, sin las etiquetas de “lesbiana”, “marimacha”, “gay”, “puto(a)”, “homosexual” o “heterosexual”.

El feminismo se ha tergiversado tanto, hasta el punto de llegar al término «feminazi», mujeres que no entendieron el concepto o esencia de la igualdad de géneros, cruzaron la fina línea de equidad y odio. El feminismo sólo es igualdad, tanto para hombres como para mujeres. Igualdad y libertad de ser quien tú quieras ser, sin remordimientos. Feminismo es ser justos, saber que tanto mujeres como hombres tenemos las mismas capacidades, por el simple hecho de ser humanos.

Mujeres: dejen de buscar aprobación en las redes sociales o en otras personas sobre su cuerpo. Quieran cada centímetro y recoveco de él, pues gracias a él, pueden hacer cosas maravillosas. Denuncien cada abuso, incluyendo cada señal de acoso. Hombres, también denuncien, todos somos susceptibles a la violencia sexual.

La violencia de género es escalofriante, según la ONU, en México cada día mueren siete mujeres víctimas de feminicidios. Por el simple hecho de ser mujeres, las mataron. Porque los hombres “no pueden controlar sus impulsos sexuales”, porque es culpa de ellas el haber provocado su homicidio, al ser “coquetas” y usar ropa “exuberante” o por haber salido de noche. No señores, la culpa es de la sociedad, por buscar justificaciones en defensa del hombre que la violó, maltrató y asesinó. La sociedad tiene tanta culpa como el mismo homicida, pues al  encontrar razones del por qué violaron a la chica, sólo la están matando dos veces.

@reinasdelaselva

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