Tonya Harding y el duro mundo del patinaje

Tonya Harding es conocida en el mundo del patinaje sobre hielo, como la patinadora más odiada de todas, pues su historia incluye mucho drama locura y venganza.

Desde niña se sabe que sufrió violencia por parte de su madre, LaVona Golden, quien la llamaba ‘gorda’, ‘fea’ y ‘fracasada’. Su entrenadora, por su parte no tomaba cartas sobre el asunto, porque si Harding era enviada a otra familia, el patinaje se perdería para siempre en la vida de Tonya.

Fue una patinadora muy buena, a quien se le atribuye en ser la primer mujer de Estados Unidos, en hacer el primer triple axel –salto de tres giros y medio, el más difícil de todos– sin embargo, le faltaba gracia y sutileza. Su manera de patinar era con agallas y no con delicadeza, no seguía los patrones de las princesas de hielo. Tonya tiene facciones duras y en aquél entonces, ella misma confeccionaba sus trajes, lo cual no está mal, pero todo eso en conjunto, ocasionó que ninguna marca la quisiera patrocinar.

El drama comienza cuando el mundo voltea a ver a su rival,  Nancy Kerrigan. Esta patinadora, al contrario de Harding, era toda una bailarina grácil en el hielo. Además, la patrocinaban marcas como Revlon, Sopas Campbell y Reebok. Así comenzó una rivalidad entre ambas, de película, pues estuvo completamente llena de drama.

 “Nancy era una princesa, y yo era un montón de mierda.” – Tonya Harding (2014).

En el Campeonato Nacional de Estados Unidos, en 1993, Nancy Kerrigan quedó en primer lugar para clasificar a los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, Noruega, en 1994.  El 6 de enero de 1994, en su entrenamiento, fue atacada por un hombre, el cual le golpeó las rodillas repetidas veces, con una barra de hierro. El escándalo fue enorme cuando se supo que el hombre era amigo del esposo de Harding. El hombre acusado es conocido como Shawn Eckardt. En ese momento todos voltearon a ver a Tonya como la villana: mujer envidiosa, cuya única misión era destruir la carrera de su más grande rival, Nancy Kerrigan. Inclusive, Jeff Gillooly –marido de Tonya–, la acusaron de ser la culpable del acto atroz hacia Kerrigan.

Mientras Kerrigan estaba recuperándose de su terrible lesión, Tonya Harding pudo clasificar a los Juegos Olímpicos de Invierno, en donde obtuvo el primer lugar. Sin embargo, a pesar de no haber competido en la preselección, el Comité Olímpico seleccionó a Nancy Kerrigan como segunda representante de Estados Unidos, para competir en los Juegos Olímpicos.

Mientras esto sucedía, la investigación en contra de Harding seguía abierta; los reporteros no hacían más que atosigarla a altas horas de la noche, llamaban a la grúa para que se llevaran su coche y así conseguir que ella saliera de su casa. Al mismo tiempo, la gente estaba a la expectativa de la recuperación pronta de Kerrigan para los Juegos de Invierno.

Los fans se dividían en dos: Las clases sociales bajas apoyaban a Tonya, y las clases sociales medias y altas a Nancy.

El día de la competición en Noruega, millones de personas sintonizaron los Juegos Olímpicos sólo para ver el drama que se suscitaría entre ambas oponentes. La final de patinaje sobre hielo fue sintonizada por 48.5 millones de estadounidenses, convirtiéndose en el tercer evento deportivo con mayor audiencia en la historia de los Estados Unidos.

Ese día no fue el mejor para Harding, pues tuvo un problema con sus agujetas. Cuando era su turno de presentarse en la pista de hielo, no apareció por un largo tiempo. El megáfono repitió su nombre varias veces, hasta que le dio un ultimátum de 30 segundos, de lo contrario sería descalificada. Así, Tonya salió corriendo para presentarse en la pista, comenzó su rutina, se puso a llorar, y pidió a los jueces que le dieran oportunidad de arreglar el problema con sus botas de patinaje, pues una de ellas estaba rota y así no podría competir. Los jueces accedieron.

Lamentablemente, Tonya no patinó tan bien como sabía hacerlo, su rutina no fue extraordinaria. En cambio su contrincante, Nancy, brilló con luz propia mientras interpretaba su rutina. Los resultados: Kerrigan obtuvo medalla de plata, mientras Harding quedó en la octava posición.

Cuando Tonya regresó a los Estados Unidos, se declaró culpable de haber obstruido en la investigación policíaca. Pues ella, días después del ataque, se enteró que su marido era el culpable del ataque hacia Kerrigan, sin embargo no dijo nada.

“Me dijo que me iba a matar, delante de diez testigos, incluidos varios policías, y nadie hizo nada” – Tonya Harding.

A pesar que la investigación ya se cerró, aún quedan muchos enigmas sobre si Harding es culpable o inocente. Hasta la fecha, ella misma se declara inocente de haber contribuido en el plan de su ex-marido de atacar a su mayor rival. En el año 2014, Tonya confesó el por qué guardó silencio sobre el crimen de su ex-marido:

“[Jeff Gillooly] me pegaba, pero también me pegaba mi madre y ella me quería.”

Además. confiesa, que tras haber acusado a Jeff, éste la violó junto con dos amigos suyos, y vendió una cinta de vídeo a la revista Penthouse, en donde mantenía relaciones sexuales con Tonya. El Comité Olímpico, por su parte, expulsó a Tonya Harding de la federación del patinaje artístico, para siempre.

Tiempo después, Tonya se hizo boxeadora y apareció en el programa “Celebrity boxing”. También fue detenida en varias ocasiones por conducir borracha, así como por intentar suicidarse.

Actualmente, dice haber encontrado su final feliz, pues se volvió a casar y tuvo un hijo, a pesar de que ‘no podía tener hijos’. Ella afirma que es un milagro, y que le encanta vivir paseando en la naturaleza.

@reinasdelaselva

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