Audrey Hepburn

“Para tener hermosos ojos, mira por el bien de los demás. Para tener hermosos labios, pronuncia solo palabras de bondad. Y para el equilibrio, camina con la certeza de que nunca estás sola.”

            Audrey Hepburn

Elegancia, sencillez y brillantez, son sólo algunas características que definen a una de las mejores actrices de la época dorada de Hollywood: Audrey Hepburn.

Edda Kathleen Van Heemstra Hepburn-Ruston –nombre con el cual fue bautizada–, nació el 4 de mayo de 1929 en Bruselas, Bélgica. Descendiente de una familia aristócrata holandesa, los Van Heemstra, la vida de Audrey Hepburn estuvo marcada por la tristeza de los años de la Segunda Guerra Mundial y por el abandono de su padre, cuando ella tenía cinco años. En el periodo de dicha guerra, Audrey viajó a Holanda y a Inglaterra, donde comenzó como modelo. El saldo rojo, en la vida familiar de la pequeña Hepburn, al finalizar la guerra, fue el siguiente: uno de sus hermanos fue llevado a un campo de concentración; otro fue extraviado durante los ataques de resistencia, y un tío y un primo fuero

Nací con una enorme necesidad de afecto y, una terrible necesidad de darlo”

Comenzó a incursionar en el mundo del cine con pequeños papeles en diferentes películas, hasta que, en el año de 1952, nuestra pequeña estrella brilló en su máximo esplendor, pues filmó la película Vacaciones en Roma, estrenada en 1953, y por la cual fue premiada con el Oscar a mejor actriz, con un Globo de Oro y un premio BAFTA, todas en el mismo año y por la misma actuación, que también fue su primer papel como protagonista en la pantalla grande.

La vida de Audrey cambió drásticamente, creciendo como actriz con grandes joyas del cine, como Desayuno con diamantes (1961), Sola en la oscuridad (1967), Historia de una monja (1959), Sabrina (1954) y Charada (1963), por mencionar algunas.

Se casó dos veces, con el actor Mel Ferrer, concibiendo a su hijo Sean; y con el psiquiatra italiano Andrea Dotti, con el cual tuvo a su segundo hijo, Luca Andrea. Cinco abortos fueron el detonante de su primer divorcio, mientras que la infidelidad de su esposo hacia ella, fue la causa del segundo.

Por un tiempo se mantuvo alejada de la actuación, viviendo en una casa de campo ubicada en Tolochenaz, una comuna suiza. Hasta que conoció a su último amor: Bob Wolders, quien la hizo vivir de nuevo, según cuenta Audrey.

“Él me hizo vivir de nuevo, darme cuenta de que no todo se había terminado para mí”

Esta gran actriz, quiso tornar la tristeza de su vida en algo bueno, ayudando en causas benéficas, por lo que en 1988 fue nombrada embajadora de UNICEF, ayudando así a niños pobres de Sudán, El Salvador, Guatemala, Honduras, Vietnam y Somalia. Sin embargo, un cáncer de colon detuvo su actividad humanitaria.

El 24 de enero de 1993, una estrella murió en aquel pueblito de Suiza, donde los cinco hombres de su vida acompañaron su funeral: Sus dos hijos, Sean y Luca; y sus tres amores, Mel Ferrer, Andrea Dotti y el más importante: Bob Wolders.

“Si en el cielo existen los ángeles, estoy convencido de que deben tener los ojos, las manos, el rostro y la voz de Audrey Hepburn.”

Posteriormente recibió un último premio: el Oscar Humanitario Jean Hersholt, concedido por  la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, gracias a su labor como embajadora permanente de UNICEF.

Murió una estrella, pero su luz sigue brillando con fuerza.

@reinasdelaselva

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