A ellas se las llevaron

Los feminicidios están a la orden del día, la inseguridad de todas las mexicanas en este país va en aumento y la justicia no está haciendo nada para sentirnos a salvo, al contrario, si una mujer es asesinada, el gobierno se tapa los ojos y los casos “jamás existieron”.

De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, menos del 40 por ciento de los feminicidios son reconocidos como tal, a pesar de que el Código Penal Federal lo explica: “(…) Es delito de feminicidio a quien prive de la vida a una mujer por razones de género” sin embargo, muchas veces es ignorado, porque la misma justicia le echa la culpa a las mujeres de incitar a ser asesinadas.

En lo que va de este año, se han reportado 83 feminicidios y 249 desapariciones, en todo México, y seguimos sin tener respuesta  del paradero de todas las mujeres que han fallecido en años pasados.

Uno de los más recientes es el que escuchamos la semana pasada, el asesinato de Mara Castilla por el conductor de un taxi Cabify en Puebla. Ella desapareció el pasado viernes 8 de septiembre y una semana después fue encontrada envuelta en una sábana.

El pasado 9 de septiembre escuchamos de la desaparición de la joven de 15 años, Fátima Altamirano, quien fue secuestrada en la delegación Gustavo A. Madero y cuatro horas más tarde su cuerpo fue hallado en un baldío del municipio de La Paz, en el Estado de México.

El caso de Lesvy Osorio, uno de los más controversiales en la Ciudad de México, fue hallada muerta en las instalaciones de Ciudad Universitaria; de acuerdo con la PGJ, la joven de 22 años se ahorcó frente a su novio José Luis, que solamente fue detenido y encarcelado por no evitar el deceso. Su familia se negó rotundamente a aceptar la versión.

Valeria Gutiérrez, la niña de 11 años que fue violada y asesinada en Ciudad Nezahualcóyotl, su cuerpo fue encontrado en una unidad de transporte público abandonado en el bordo de Xochiaca. Su agresor, José Octavio Sánchez, fue acusado y encarcelado de violación y asesinato, posteriormente se suicidó en su celda.

Tan solo estos cuatro feminicidios, de muchos más, son la evidencia de lo que está pasando realmente en nuestro país, pero que desgraciadamente no se habla, se evita o incluso se olvida.

Campañas, marchas y protestas, reflejan que las mexicanas estamos hartas de vivir con miedo, por eso cuidémonos entre nosotras  y nunca nos quedemos calladas ante cualquier situación que nos pueda violentar como mujeres.

@reinasdelaselva

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